Protección antifraude
Cómo funcionan de verdad los ataques habituales, y la costumbre que derrota a casi todos.
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Casi todo el fraude es social, no técnico
El cifrado casi nunca se rompe. A las personas se las convence. La inmensa mayoría de las pérdidas empiezan con alguien persuadiendo al titular para que autorice algo él mismo, y por eso los controles técnicos de un banco, por buenos que sean, no son toda la defensa.
Los patrones que conviene reconocer
- La llamada urgente del equipo antifraude de tu banco pidiéndote que muevas el dinero a una «cuenta segura». Esa cuenta no existe en ninguna parte.
- Un mensaje sobre una entrega fallida con un enlace para actualizar los datos de pago.
- Una factura de un proveedor conocido con los datos bancarios cambiados, normalmente después de que le hayan comprometido el correo.
- Una devolución que exige que leas un código en voz alta, que es el código que autoriza el pago.
- Una oportunidad de inversión con fecha límite. La fecha límite existe para que no lo compruebes.
La costumbre que los derrota
Corta el contacto y vuelve a iniciarlo tú, con un número o una dirección que ya tuvieras. No el número que te dieron, ni el del mensaje, ni el que llamó. Esta sola costumbre derrota a casi todos los ataques de suplantación, porque toda la ventaja del atacante consiste en controlar el canal.
Qué hace una empresa de verdad
Puntúa cada autorización sobre la marcha y puede retener una a la espera de confirmación; vigila patrones entre cuentas; y mantiene una línea antifraude atendida sin interrupción con un plazo de respuesta declarado. Esto es un proyecto de demostración y no hace nada de eso.
